Carta para un verano inexorable

Tan pronto ha terminado todo comienza de nuevo.
Ayer veía mi vida exhumada sobre un sillón
y hoy ha roto los estándares que en una primavera planté
debajo de la almohada.
¿Cómo ha sucedido?

Tan pronto termina
todo
comienza.

Rogaba por un amanecer en el alma,
cálidos rayos de sol que desterraran
al invierno
de mi pecho y de mi manos
y de toda la piel que cubre
este diminuto cuerpo,
y así ha llegado,
por circunstancias que aún no comprendo:
Como un abrazo fuerte, para asfixiar
todos los restos de las posibilidades que
no fueron,
o no sucedieron,
porque en esta línea me tocó vivir
de esta manera.

Y todavía me pregunto,
si mi yo de años atrás
se imaginará por todas las que hemos de pasar,
si en la siguiente temporalidad
soy yo misma la que me está tomando la mano,
y en sueños me susurra lo  (im)previsible
que será de nuestras vidas:
¿A caso eres tú?

Tan pronto termina
todo,
ya hay un corazón que late impetuosamente
por seguir al día siguiente,
y al siguiente,
y al siguiente,
y de no dejar de empujar sangre
a todo aquello que lo necesite
para que estas manos,
y estos pies,
y estos ojos y este sexo siga deseando
entregarse sin conocimiento o fé
de lo que vaya a ser de ellos mañana:
Mañana quizá yo como tal ya no exista,
y mis labios reciten otras palabras y
mis dedos
pinten otras notas.

Tan pronto termina todo
ha comenzado:
Ayer todavía mis pupilas se expandían
al ver las nuevas flores
que han brotado por las jardineras,
y hoy el sol con sus bochornos fúlgidos
termina de ahogar mis capullos
para hacer brotar colores veraniegos
en el centro de mi existir:
¿Qué he sido sino un recuerdo,
primaveral brisa que jugó a levantar hojas
y polvo del suelo
para terminar desapareciendo tras aquellos eucaliptos?
Seré recuerdo:
Hoy, mañana, ayer.

Tan pronto todo ha comenzado
le veo terminar
de nuevo.

Seas quién fuseses: Esta vez no me sueltes.
Si voy a quemarme en el calor de
estas  tres lunas y este ensueño
¡Qué delicia sobre la cual he flotado
desde el mes de febrero!
Me ha llovido desgracia, duda,
traición y fortuna,
y aquí sigo de pie frente a mi altar
esperando paciente para aquello...
que desde niña me has preparado.
Tan pronto todo termina,
yo no me he acabado,
no he terminado,
sigo aquí pese a las nubes que anuncian el verano,
pese al cansancio,
aquí sigo, aquí estás "Alejandra",
de nuevo, como siempre:
No ha transcurrido una lunación
cuando tú ya has menguado:
tan tierna y en el fondo indómita y silvestre.

Habré de quererte siempre,
con esos huesos
y con esa fuerza
que te escondes entre las muñecas y los muslos.
Habré de querernos siempre
en el ayer y los futuros probables
en los que estemos sucediendo.
Habremos de abrazarnos a nosotras primero
para abrazar al que amemos con el doble de
fuerza,
habremos de comprendernos inexorables
para amar la vida,
y expresarnos de ella,
tan sólo como ha penetrado entre nuestros poros,
y vellos
y el último suspiro que escapa
al entrar en la inconsciencia del reposo.

Tan pronto ha terminado todo...
ya comienza una variable de posibilidades
para hacer probables.

Tan pronto todo comienza,
el frío, y las flores, y la primavera
se renuevan.
Tan pronto todo conmuta:
Sagrada y sabia alquímica existencia.

Al que nunca le dije hermano

Todo parece un sueño.

Como si hubiera abierto la puerta a una pesadilla, y no pudiera ser parte del colectivo.
Miro todo desde afuera, como si el sueño estuviera contenido de una bola de cristal.

"Ahora eres estrella"

y lo que más me duele es el dolor de los tuyos.

Me llevo tu sonrisa y tus chistes en el alma. Te vamos extrañar,
te voy a extrañar,
hermano al que nunca le dije hermano,
al que me hubiera gustado decirle te quiero
o robado un abrazo.

Desde aquí te llevo, Ricardo.

Botones

Dentro,
los graznidos que clamaban tu nombre,
han cesado ante
los tímidos capullos,
que brotan de las grietas
en mi pecho.

La primavera ha llegado.

Invierno dosmildiesciseis

A veces creo que puedo vislumbrar ese
vacío que no deseas compartirme,
o creo poder oler la soledad
que te asalta de vez en vez
pero que aún intentas disfrazar
frente a mí.

Quizás te estás dando cuenta
de que las cosas en este planeta no
son tan fáciles como imaginabas.
Quizás por fin estas conociendo
la parte hostil de la naturaleza
humana,
y quizás te has dado cuenta ya
de que ni mi presencia alcanza a
llenar ese hueco que se despierta
en el interior de tu alma
y aun no sabes a qué viene.

-Me gustan las almas humanas, con mentes
de otras galaxias-

Presiento en el fondo,
resonamos con el mismo dolor,
que nos defendemos con la misma
agresividad y mordidas,
y que si pudiéramos descubrirnos todo,
nos daríamos cuenta que después de ello
no tenemos nada.
Sólo a nosotros mismos.

Tus secretos resuenan
en nuestros corazones.

Fiebre Valentina


Voy a comenzar con esto:
Vivimos en una sociedad ridícula, donde se nos inculca cánones de belleza estereotipados, absurdas reglas de comportamiento, y falsos estándares emocionales.

Nos inflan el pecho desde pequeños con festejos como este y otros tantos que si de verdad se les sacan las entrañas dejan de tener sentido completamente.
"El amor no se pide, se atrae" decía Fraun Eva.
Ya ni de complementar, lo cual me parece absurdo. Creo que debe ir más allá que el llenar espacios vacíos. También se es necesario compartir las mismas concavidades y convexos. 
Jamás habrá alguien que nos complemente, porque solos estamos completos. No necesitamos que nos llenen, necesitamos que nos respeten, en nuestras soledades y éxitos, y que cada quién sea responsable de su propio futuro

Las personas inteligentes siempre van a estar solas.
Somos seres complicados y más complejos
que el resto de la gente.
Pensamos mil veces las cosas,
las analizamos, las destruimos,
les sacamos las vísceras que le dan sentido
para la mayoría de la gente
y nos quedamos con su verdadera esencia:
nada es verdadero en este mundo.
Nosotros los locos, los raros, los hiperbóreos,
a los que nos miran diferente porque desde un inicio no encajamos;
nosotros los que tenemos la cabeza llena de ficciones paralelas,
los que nos tardamos en quedarnos dormidos,
los que somos demasiado "creativos" para ser llamados "creativos,
y los que somos demasiado "egoístas" para ser llamados "egoístas".
Nosotros los hiperboreos,
los que buscamos la gloria y no el éxito,
que no sabemos ser normales, ni pensar o sentir de la manera
en que los demás lo hacen.
Somos los rechazados de la sociedad,
porque nos consideramos superiores a su raza
porque de alguna manera desde niños, siempre supimos 
que veníamos de algún otro lado.
Sentimos placer por destruir y crear sobre lo destruido,
nos deleita la soledad incomprensible para los demás,
y nos consuela la idea, de que nunca hallaremos alguien
que sepa llenarnos y compartir nuestra nostalgia.
Nosotros los eternos,
que conocernos es una brasa que marca almas,
que permanecer a nuestro lado son tormentas y navajas,
que platicar un rato de las cosas que nos importan es caminar sobre minas
e intentar amarnos termina en una granada detonando entre las costillas.
Pensamos que nunca nadie será tan bueno como nosotros,
y estamos en lo correcto...
Nosotros los inconsolables,
los insatisfechos,
los dementes exigentes desvergonzados aventureros,
nuestro destino es encontrarnos a nosotros mismos,
a través de las personas que dejamos pasar a nuestra jungla.
Gente común: no se junten con nosotros;
somos agujeros negros espaciales, enanas blancas,
somos universos cuya entropía está llegando al punto máximo.
Después de nosotros no habrá más que recuerdos,
creaciones, y remembranzas es sus humanos corazones.




Invierno dosmilquince

Llega Navidad. Esa época del año en que los abrazos forzados y las risas fingidas tratan de inundar cada rincón del hogar, durante menos de cinco horas. Las llamadas por Skype se alargan, las notificaciones de whatsapp se atiborran y las conversaciones después de la comida se apagan y ahuecan. Me pregunto si el estereotipo de familia funcional de temporada decembrina aún se puede adquirir en los anaqueles de la esquina, arrancando el anuncio de una revista de chismes o comprando la pantalla HD 4k en oferta. -musité.

Guardé y pensé en silencio, que estos días, este clima, estos cielos y las noches flemáticas me hacen recordar aquellas tardes en las que saliendo de la universidad, caminando por las banquetas sentía que en cualquier segundo simplemente desaparecería de esta tierra, como si la extensión de mi alma se cambiara y no pudiera ser leída más por las bases de datos del presente... de ese entonces... 
Parece que la soledad me araña las cobijas todos los días a las doce de la noche. Parecía que yacía en mi destino esta naturaleza taciturna pero no, yo la he escogido. El aislamiento por decisión propia, el desamparo, el encierro en uno mismo, la separación de las masas; ésta, la soledad que me pesa, es intelectual, espiritual, el desengaño de saberse incomprendido hasta el último pulso, de entender el egoísmo en el que cada entidad se desenvuelve y florece y marchita y muere aislado para siempre del entendimiento de otros seres rozando pequeños fulgores de empatía durante el transcurso de su vida: la soledad escogida, el encierro innato.

"Y esta soledad que viene del ser,

no del estar"

Cuando intento atrapar el sueño, la luna se cuela por la pequeña ventana sin cortinas y me quema las pupilas por encima de los párpados. No he de molestarme contigo, pequeño satélite, también vives absorto en tu perímetro diminuto sin adivinar qué hay más allá de tu cara iluminada. Creerás que tu brillo es propio sin imaginar que sólo eres una piedra a merced de las fuerzas superiores a tu masa, pero aquí estamos los dos: solos, derramados cada quién sobre su propio paisaje. Tú, el sueño de amantes, y  la causa de mi insomnio y molestia ésta semana.Tú y este hueco que me carcome hasta los huesos, una interioridad tan maldita que me abre grietas en los suspiros y me teje nudos en la garganta. 
¿Hasta cuándo habremos de conocer lo que es verdadero? 

Leía en la tarde un cuento - comencé a contarle- sentada en uno de los vagones del metro, y recordé lo inevitable que estamos destinados a estar inmersos en un juego de planos, realidades e inviernos que cada uno, cada mente recordará como quiso y no como hubo sucedido. Que somos egoístas por naturaleza instintiva, y que mejor comprendernos como animales que como humanos, porque estamos muy lejos de dominar ese concepto. Por eso yo he aceptado mis dolencias y padecimientos. Me vivo sabiéndome jamás comprendida, que moriré sin que nadie sepa realmente lo que mi existencia significaba para este tiempo y esta época (porque tampoco yo lo sé), que quedarán perdidos en un par de años los sueños e ingeniosas ideas que rondaron en mi cabeza algún día y llegaron a parir mis huesudas manos con tanta dedicación y cariño; que nunca nadie habrá de mirarme a los ojos para decirme que también siente esa concavidad en los huesos y que también sospecha que la vida, a veces, está inflada, para darme cuenta que los dos tenemos las pupilas huecas y hay más espacio dentro de nosotros mismos de lo que creíamos. 

-Qué difícil pasar los días así. - me dijo. Todos los días despierto recordando mi mortalidad y lo fugaz que será mi existencia, muchísimo menos de lo que tarda en extinguirse una estrella... También siento que la vida está inflada, a veces, y siento que hay un hueco incalculable en mí entre todas las vísceras. A veces siento que ese vacío es interminable, y que con cada lunación se vuelve más indefinido... y que moriré sin que nunca nadie lo comprendiera ni que yo lo terminara de haber comprendido.

Miré fijamente sus pupilas y pude ver un reflejo como el que se forma cuando le pega directo el sol a la lente de la cámara. Detrás de ello había nada, un negro incalculable que se extinguía hasta donde uno lo deseara. En un segundo parecía carecer de profundidad y en otro, extenderse hasta lo absurdo.
Seguí mirando retadoramente y creí ver un destello que pasó corriendo hasta lo que imaginé, era el fondo de ese vacío.

Me recliné hacia atrás para separarme del espejo.

 La vida me queda holgada y el tiempo no'más no me calza; mi alma está ya muy vieja para la apariencia que da este cuerpo. A veces pienso que las ojeras y las manos enjutas son la única conexión verdadera con mi conciencia.